Los museos vaticanos reúnen las colecciones de arte que durante generaciones y generaciones de Papas han ido recogiendo para formar casi 20 museos en unas colecciones fascinantes. Incluso cuentan con su propio taller de restauración y un Gabinete de Investigación.
La Dirección de Museos del Vaticano se encarga de la conservación, restauración y valoración de todas las obras que componen el patrimonio del Vaticano. Asimismo se han encargado de repartir todas las obras en colecciones según la época o el tipo de arte para hacer más ilustrativa las visitas de los museos. Ya que la divulgación del patrimonio cultural también está a cargo de esta institución.
Sin poder profundizar de todos los museos vaticanos que existen, destacaríamos entre ellos:
La Capilla Sixtina: Sin duda la más conocida de todas las salas y famosa por la decoración de la Bóveda que realizó Miguel Ángel. Todas las rutas de visitas de los museos acaban aquí. Es algo inigualable.
El Museo Pío Clementino: Ha conseguido reunir las obras de la Grecia clásica y romana que se encuentran en la Santa Sede. Una verdadera maravilla cualquiera de las salas que visite (hasta el edificio es interesante).
El Museo Etnológico pontificio: Reúne piezas de arte de todas las misiones que ha realizado la iglesia en su labor de ayuda y evangelización (algunas de las culturas aquí expuestas ya no existen lo que aporta más interés a las piezas)
La Pinacoteca: A lo largo de 16 salas el turista va a contemplar una de las mejores colecciones de arte que existe en el mundo y que comprenden el periodo entre el Medievo y 1800. Un recorrido indispensable.
Existen otros muchos que hacen la envidia de cualquier interesado en el arte. La pena es que casi resulta imposible verlo todo y existe tanta cantidad de material que es una obligación la ayuda de un guía que nos oriente en función de nuestros gustos.
A los museos vaticanos accedemos desde la entrada cercana a la Plaza del Risorgimento y permanecen abiertos todos los días por la mañana excepto los domingos (con horarios cambiantes en verano y en invierno).
Algo que debemos saber antes de nada es que existen normas a la hora de vestir y que son muy estrictas. Es mejor conocerlas y hacer caso no vaya a ser que nos quedemos en la puerta. Se exige que la vestimenta sea adecuada, que hombros y rodillas queden cubiertos y nada de pantalones cortos. Ni que decir que el lugar es muy proclive a demostrar las buenas maneras. |